El Congreso de Estados Unidos tiene plazo hasta 2032 para evitar que el Seguro Social aplique recortes automáticos de más del 20% en los pagos a jubilados, discapacitados y otros beneficiarios del sistema.
El Seguro Social de Estados Unidos no está quebrado, pero va en camino a necesitar ajustes si el Congreso no hace algo pronto. El fondo que financia los pagos a jubilados, discapacitados y familias tiene proyectado agotarse alrededor de 2032. Cuando eso ocurra, sin una reforma legislativa de por medio, los beneficios se recortarán automáticamente en más de un 20%.
Las personas que más sienten este riesgo son las que dependen casi exclusivamente del Seguro Social para vivir. En Estados Unidos, muchos adultos mayores no tienen ahorros suficientes ni pensiones privadas para compensar una caída del 20% en sus ingresos. Para ellos, ese recorte no es un número estadístico: es alquiler, comida o medicamentos que dejan de entrar.
El Congreso tiene herramientas para resolver el problema, pero necesita voluntad política para usarlas. Según LA NACION, los analistas coinciden en que mientras más se tarde en actuar, más limitadas y dolorosas van a ser las opciones disponibles para estabilizar el sistema a largo plazo.


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