A 25 días del desastre, más de 20.000 efectivos continúan con las tareas de búsqueda y rescate. Entre los desaparecidos hay 636 extranjeros.
Al menos 1.451 personas murieron y otras 5.786 permanecen desaparecidas tras la devastadora riada que golpeó el norte de Nepal hace 25 días. Más de 20.000 integrantes de las fuerzas de seguridad continúan desplegados en las zonas afectadas para buscar sobrevivientes y recuperar cuerpos.
El último balance elevó en 40 la cantidad de fallecidos respecto del informe anterior. Sin embargo, las autoridades señalaron que establecer una cifra definitiva resulta complejo porque 530 de los registros corresponden a partes de cuerpos recuperadas después del desastre.
Como parte del proceso de identificación, fueron tomadas cerca de 1.300 muestras de ADN de restos y unas 2.000 de familiares de las víctimas. Especialistas forenses de India, Corea del Sur, China y Singapur colaboran con las autoridades nepalíes para avanzar en la identificación.
La lista de desaparecidos continúa modificándose a medida que los equipos de emergencia acceden a las regiones más afectadas. Entre las 5.786 personas cuyo paradero se desconoce hay 636 extranjeros, mientras que unas 13.800 personas ya fueron rescatadas. Los operativos también se mantienen en seis proyectos hidroeléctricos donde se teme que haya trabajadores atrapados.
La catástrofe ocurrió el 26 de agosto tras el desprendimiento de una masa glaciar y rocosa de aproximadamente dos kilómetros cuadrados en la montaña Langtang Lirung, a unos 5.200 metros de altura. La posterior riada destruyó miles de viviendas y comercios y provocó graves daños en centrales hidroeléctricas y otras infraestructuras.
Las autoridades estiman que la reconstrucción demandará más de 4.700 millones de dólares. El desastre también afectó al vecino Tíbet, donde se contabilizaron 43 muertos y 519 desaparecidos.


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