El gobernador aseguró que la negociación con el Gobierno nacional atraviesa su etapa final y planteó que Río Negro se hará cargo del mantenimiento de los corredores, mientras discute los 18 contratos de obra pendientes y el control de carga de los camiones.
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, aseguró que la negociación con la Nación por el traspaso de las rutas nacionales 22 y 151 a la provincia se encuentra en su etapa final. «Estamos en la última semana de negociación. Compleja, difícil», admitió el mandatario, que estimó que la discusión se resolverá en una o dos semanas.
El gobernador pidió a los rionegrinos coincidir en un diagnóstico compartido más allá de las diferencias partidarias. «Lo único que pido a las rionegrinas y a los rionegrinos es que no pongamos ningún tipo de excusas. Seamos honestos con nosotros mismos, y más allá de la pertenencia partidaria, que todos coincidamos en que la Nación nos abandonó», planteó. En esa línea, recordó que la mitad del costo de los combustibles se lo lleva la Nación en impuestos, fondos que debían destinarse al mantenimiento de las rutas y que nunca llegaron: «Nos afanaron», sintetizó.
Uno de los puntos más complejos de la negociación son los 18 contratos de obra que Vialidad Nacional mantiene abiertos en las rutas rionegrinas, muchos de ellos paralizados o con empresas que dejaron los trabajos a mitad de camino, como la rotonda de Choele Choel o el tramo de la Ruta 151 próximo a Catriel. «La postura que planteamos claramente es: aceptamos la ruta, pero definamos claramente qué pasa con esos contratos», explicó el gobernador, que busca evitar que la provincia termine respondiendo por deudas y compromisos que no generó.
El otro nudo de la discusión es el control de carga de los camiones, una potestad que Río Negro reclama para poder cuidar la inversión que hará en las rutas. «Si nosotros ponemos plata para que la ruta esté bien, y los camiones pasan con exceso de peso, seríamos ridículos», planteó Weretilneck, aunque desde la Nación le respondieron que ese control es una atribución nacional. Pese a las dificultades, el gobernador ratificó su decisión de avanzar: «La fácil sería echar la culpa, la difícil es hacerse cargo. Prefiero que se enojen conmigo a que el rionegrino padezca todos los días la desidia nacional».


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