La eliminación de aranceles y la baja de impuestos internos impulsarán una fuerte reducción en los precios de los equipos de alta gama. Las fábricas de Tierra del Fuego advierten por el impacto en su competitividad.
A partir del 15 de enero de 2026, los celulares importados y otros productos electrónicos de alta gama costarán hasta un 40% menos, tras la entrada en vigencia de la reducción total de aranceles y la baja de impuestos internos. El decreto 333/2025, firmado por el gobierno de Javier Milei, equiparará los precios locales con los de países vecinos como Brasil y Chile, donde los valores son hasta la mitad más bajos.
La medida establece que el Derecho de Importación Extrazona pasará del 8% a cero y que los impuestos internos se reducirán del 19% al 9,5%, lo que generará un abaratamiento directo en el precio final. Según el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, “esta política busca hacer más accesible la tecnología, reducir el contrabando y fomentar un mercado más competitivo y transparente”.
En el sector estiman que los equipos como el iPhone 16 o el Samsung Galaxy A35 5G registrarán una caída de precios de entre 30% y 40%. Los importadores analizan postergar la nacionalización de sus productos hasta la fecha de vigencia de la medida para aprovechar la eliminación de los aranceles. Los consumidores, en tanto, podrían beneficiarse con una baja generalizada en los valores durante el primer trimestre de 2026.
La decisión se produce en un contexto de fuerte dinamismo del comercio exterior con China, cuyas exportaciones a la Argentina crecieron un 73,5% interanual en el primer bimestre de 2025. En el rubro tecnológico, las importaciones de teléfonos y computadoras aumentaron un 152%, alcanzando los 135 millones de dólares, lo que anticipó la flexibilización arancelaria.
Sin embargo, la noticia genera preocupación en las más de 20 fábricas instaladas en Tierra del Fuego, que concentran la totalidad de la producción nacional de celulares. Las empresas advierten que será difícil competir con equipos importados sin aranceles y alertan sobre el riesgo para miles de empleos del régimen industrial vigente desde hace más de cinco décadas.
Pese a las advertencias, el gobierno ratificó que la apertura busca “modernizar y transparentar el mercado”, con el objetivo de impulsar la competencia, estimular la inversión y mejorar el acceso de los argentinos a la tecnología de última generación.

Deja un comentario