Uno de los hitos más relevantes fue el acuerdo alcanzado en Buenos Aires para eliminar las retenciones a la exportación de petróleo convencional, una decisión que impacta directamente en la competitividad del sector y en los ingresos vinculados a la actividad. La medida permite que los recursos generados por la producción tengan mayor circulación dentro de la provincia, con el compromiso de reinvertirse en la propia industria y sostener el empleo.
Este avance se suma a una estrategia que Neuquén ya venía implementando: la reducción de regalías —que bajaron del 15% al 12%— y la eliminación de Ingresos Brutos para la producción convencional, con el objetivo de incentivar inversiones y reactivar pozos maduros. Estas decisiones, lejos de implicar una pérdida de recursos, buscan ampliar la actividad y generar un efecto multiplicador que fortalezca las finanzas provinciales a mediano plazo.
En paralelo, la gestión de Figueroa plantea un cambio de enfoque en el uso de la renta petrolera. A diferencia de etapas anteriores, el gobierno provincial apunta a que las regalías no se diluyan en gastos corrientes, sino que se orienten a infraestructura, servicios y desarrollo productivo. En ese sentido, el crecimiento de Vaca Muerta aparece como una oportunidad histórica: se proyecta un aumento sostenido de la producción que podría duplicar los ingresos por regalías en los próximos años.
Esa mayor disponibilidad de recursos ya comenzó a reflejarse en un plan de obras públicas ambicioso, financiado en gran parte con ingresos propios. La provincia logró reducir significativamente su nivel de endeudamiento, lo que le permitió liberar fondos para invertir en rutas, escuelas, hospitales y obras estratégicas vinculadas al crecimiento energético.
Sin embargo, el trasfondo de estas decisiones también tiene un componente político. Desde Neuquén insisten en que las provincias productoras deben tener mayor participación en la renta que generan, cuestionando un esquema histórico donde buena parte de los recursos terminan concentrándose en el Estado nacional. En ese marco, las gestiones realizadas en Buenos Aires no solo buscan beneficios puntuales, sino también sentar un precedente en la discusión sobre el federalismo energético.
Con este conjunto de medidas, Figueroa intenta consolidar una premisa clara: que el crecimiento del petróleo y el gas se traduzca en desarrollo concreto para los neuquinos. La apuesta es que la riqueza que surge del subsuelo no se fugue, sino que se transforme en obras, empleo y oportunidades dentro de la provincia, marcando un cambio de rumbo en la administración de uno de los recursos más estratégicos del país.

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