Bajo la gestión del gobernador Rolando Figueroa, Neuquén consolidó un esquema financiero que combina equilibrio fiscal con continuidad en la inversión estatal. La provincia logró disminuir su nivel de endeudamiento mientras mantiene en ejecución la gran mayoría de los proyectos de infraestructura previstos en su planificación anual.
Desde el Ejecutivo provincial destacan que la clave estuvo en la priorización del gasto y en una administración más eficiente de los recursos, lo que permitió sostener escuelas, hospitales, rutas y obras de servicios básicos sin recurrir a nuevos compromisos financieros de magnitud. La estrategia apunta a fortalecer la autonomía provincial y reducir la exposición a fluctuaciones externas.
En un contexto nacional de retracción de fondos y paralización de proyectos en distintas jurisdicciones, Neuquén sostiene alrededor del 90% de su obra pública con financiamiento propio. Este esquema busca garantizar continuidad, previsibilidad y empleo en sectores vinculados a la construcción y a los servicios asociados.
El llamado “modelo neuquino” se apoya además en el dinamismo de sectores estratégicos como la energía, cuya actividad permite generar recursos que luego se reinvierten en infraestructura y desarrollo territorial. La articulación entre producción y planificación pública aparece como uno de los pilares del esquema impulsado por la actual gestión.
Desde la provincia remarcan que la combinación de reducción de pasivos y sostenimiento de la inversión constituye una señal de solidez institucional. El objetivo, señalan, es consolidar un ciclo de crecimiento con bases financieras estables, evitando trasladar costos futuros a las próximas administraciones y garantizando obras que impacten directamente en la calidad de vida de la población.

Deja un comentario