Cómo el azúcar y los edulcorantes dañan el hígado: los mecanismos detrás del impacto metabólico

Un nuevo estudio reveló que tanto el exceso de azúcar como el consumo prolongado de edulcorantes artificiales pueden alterar el metabolismo hepático, favoreciendo la inflamación y la acumulación de grasa en el órgano.

Publicado en la revista Cell Metabolism, el trabajo analizó muestras de pacientes con enfermedad hepática no alcohólica y observó alteraciones similares entre quienes abusaban de bebidas azucaradas y quienes reemplazaban el azúcar por endulzantes sintéticos.

Los investigadores detectaron que ambos productos interfieren en la microbiota intestinal, reduciendo la producción de ácidos grasos beneficiosos y aumentando la resistencia a la insulina, lo que acelera el daño hepático.

El hepatólogo argentino Marcelo Di Stéfano explicó que “los edulcorantes no son inocuos: su consumo diario altera las señales hormonales del apetito y engaña al cuerpo sobre el ingreso de calorías”.

Los especialistas recomiendan moderar tanto el azúcar como los endulzantes y priorizar una alimentación basada en frutas frescas, agua y alimentos sin procesar para proteger la función hepática.

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